¿Qué relación existe entre el consumo de sustancias y las conductas violentas?

El consumo de sustancias puede modificar el estado de ánimo, la percepción y la conducta. “En determinadas situaciones, algunas sustancias pueden favorecer la impulsividad y la desinhibición, disminuir la percepción del riesgo y generar comportamientos diferentes a los habituales”, explica en #Saluden3minutos la Dra. María José Riquelme, Médica Psiquiatra de Hologramas y Legista del Comité de Capacitación, Docencia e Investigación de la Clínica Privada Saint Michel de la ciudad de Córdoba.
“Esto no significa que el consumo, por sí solo, explique una conducta violenta. Existen múltiples factores que pueden intervenir en estas situaciones. Sin embargo, conocer sus posibles efectos y reconocer cambios de conducta puede contribuir a prevenir situaciones de riesgo y a pedir ayuda de manera temprana”.
El consumo de sustancias puede modificar el estado de ánimo, la percepción y la conducta. “En determinadas situaciones, algunas sustancias pueden favorecer la impulsividad y la desinhibición, disminuir la percepción del riesgo y generar comportamientos diferentes a los habituales”, explica en #Saluden3minutos la Dra. María José Riquelme, Médica Psiquiatra de Hologramas y Legista del Comité de Capacitación, Docencia e Investigación de la Clínica Privada Saint Michel de la ciudad de Córdoba.
“Esto no significa que el consumo, por sí solo, explique una conducta violenta. Existen múltiples factores que pueden intervenir en estas situaciones. Sin embargo, conocer sus posibles efectos y reconocer cambios de conducta puede contribuir a prevenir situaciones de riesgo y a pedir ayuda de manera temprana”.
¿Qué ocurre con la conducta durante el consumo?
Según explica la especialista, determinadas sustancias pueden disminuir los mecanismos de control que normalmente ayudan a una persona a evaluar las consecuencias de sus actos.
“En este contexto puede producirse una mayor impulsividad, desinhibición y disminución de la conciencia del riesgo, lo que puede modificar la manera en que la persona se relaciona con su entorno”.
La respuesta no es igual en todos los casos y depende de distintos factores, por lo que resulta importante evitar generalizaciones y comprender el contexto de cada situación.
Las señales también pueden aparecer en la vida cotidiana
Más allá del momento puntual del consumo, existen cambios que pueden llamar la atención del entorno cercano.
Entre las señales mencionadas por la especialista aparecen modificaciones en el estado de ánimo, las actividades diarias y los hábitos.
Cuando estos cambios son notorios y persistentes, pueden convertirse en un motivo para acercarse, conversar y evaluar si la persona necesita orientación o ayuda profesional.
La observación no implica juzgar ni etiquetar a la persona, sino prestar atención y mantener abiertos los canales de comunicación.
¿Qué sucede cuando una persona recibe una sustancia sin su consentimiento?
Otro aspecto especialmente sensible es el de las situaciones en las que una persona puede recibir una sustancia sin haber dado su consentimiento.
Según explica la especialista, un malestar inmediato puede ser una señal de alerta. Frente a una situación de este tipo, es fundamental priorizar la seguridad de la persona, buscar acompañamiento y solicitar atención médica ante síntomas o malestar.
En estos casos, la rapidez y el acompañamiento pueden ser fundamentales para proteger a quien atraviesa la situación.
La prevención empieza con la información
Hablar sobre consumo de sustancias y sus posibles consecuencias forma parte de la prevención.
La información resulta especialmente importante durante la infancia y la adolescencia, cuando pueden construirse herramientas para reconocer situaciones de riesgo y tomar decisiones más seguras.
La especialista destaca la importancia de hablar con niños y adolescentes, compartir información y trabajar en prevención, involucrando también a las familias, las instituciones educativas y la comunidad.
La prevención no consiste solamente en advertir sobre los riesgos del consumo. También implica generar espacios de confianza en los que sea posible preguntar, expresar preocupaciones y pedir ayuda.
Una mirada interdisciplinaria
La complejidad de estas situaciones requiere un abordaje que no se limite a una sola disciplina.
La salud mental, la prevención de consumos problemáticos, la violencia y las ciencias forenses pueden encontrarse en distintos espacios de investigación y trabajo profesional.
En ese sentido, la especialista anticipa la participación de representantes de Hologramas y de la Clínica Saint Michel en el primer Congreso Internacional de Ciencias Forenses Aplicadas en Sociedad, que se realizará en la Universidad de Salamanca, donde se compartirán investigaciones y avances vinculados con estas problemáticas.
Prevenir también es saber cómo actuar
Frente a situaciones relacionadas con consumo y violencia, la información puede ayudar a reconocer señales de alerta, buscar ayuda y reducir riesgos.
Por eso, hablar del tema de manera responsable, especialmente con niños y adolescentes, constituye una herramienta concreta de prevención.
Escuchar, observar los cambios y saber cuándo pedir ayuda también forma parte del cuidado de la salud.